Consejos para evitar quemaduras solares

El sol puede ser un gran aliado, ya que nos aporta un extra de energía, estimula el aumento de las vitaminas A y D, ayuda al crecimiento y fortalecimiento de huesos y dientes. Pero también se puede convertir en nuestro gran enemigo, si nos exponemos de forma irresponsable y sin tomar las debidas precauciones ya que es el principal factor de riesgo de cáncer de piel, genera foto envejecimiento cutáneo y enfermedades oculares.

Tal y como comenté en el post que dediqué a la preparación de la piel para la llegada del verano, para conseguir un bronceado seguro tenemos que empezar a tomar el sol de forma gradual y siempre usando una protección solar alta. Pasadas unas semanas, no debemos abandonar el protector, pero si podemos utilizar uno con un factor inferior. Recuerda que hay que aplicarlo 20 minutos antes de la exposición y repetir la aplicación cada dos horas.

Evita exponerte al sol en las horas puntas, es decir, desde las 12:00 a las 16:00 horas. Estas son las horas donde los rayos del sol son mucho más fuertes y en las que se aconseja no tomar el sol ni hacer ejercicio intenso, sobre todo si vas con niños o personas mayores. El resto de las horas también podemos broncearnos y disfrutaremos mucho más sin necesidad de quemarnos.

No olvides hidratarte ya que las altas temperaturas resecan mucho la piel, así que si quieres evitar que esto suceda, deberás  hidratarte tanto por dentro, con la ingesta de agua, y por fuera con el uso de crema hidratante.

Existen bastantes fármacos que producen fotosensiblidad durante su toma, como es el caso de antibióticos, diuréticos, tratamientos para procesos antiinflamatorios y para tumores. Por eso es importante consultar con tu médico si la medicación que tomas supone algún riesgo a la hora de tomar el sol.

La piel no es la única parte del organismo que recibe los rayos del sol. La radiación incide también directamente sobre los ojos de tal manera que puede tener efectos perjudiciales a largo plazo sobre la retina. Para proteger la vista se recomienda el uso de gafas de sol que bloqueen el 100% de los rayos UV.

Si estos consejos te llegan tarde, y ya te has quemado:

No te expongas al sol, tan pronto te des cuenta que empiezas a quemarte, retírate del sol y cubre la piel para evitar más daños. Aunque parezca que las quemaduras van mejorando, es importante que protejas la piel mientras se está curando y es mejor que esperes hasta que no estés recuperada del todo evitando la exposición.

-Cuando te quemas, la piel está mucho más sensible, evita las duchas con agua caliente. Si el agua de la ducha sale con mucha presión seguramente te moleste, así que puedes sustituirla por un baño o una ducha ligera con agua fría o algo fresca para aliviar la piel.

 – Es muy importante que tu piel esté más hidratada que nunca, existen en las farmacias, cremas especializadas para ello, habla con tu farmacéutico que te podrá recomendar la mejor para tu caso.

-En los casos de quemaduras más graves conviene acudir al médico, sobre todo si ya han aparecido ampollas (que pueden infectarse) o si la quemadura se acompaña de malestar general.

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