Advice Isabel

Luce una piel bonita en primavera

El frío, la humedad y los cambios bruscos de temperatura hacen que nuestra piel se reseque  y la veamos apagada. La llegada de la primavera nos indica el momento idóneo para prepararla a que luzca sana y perfecta. Nuestra piel se encuentra seca y delicada y es hora de cuidarla para dar paso al calor, os cuento unos sencillos pasos para conseguirlo:

  1. Exfolia la piel del rostro y del cuerpo. Apuesta por un buen exfoliante que estimule la renovación celular, elimine las moléculas muertas y deje la piel mucho más suave.  Intenta utilizar uno específico para la cara, que repare tu rostro y le aporte dosis extra de nutrientes, y no olvides el resto del cuerpo. Puedes hacerlo una vez por semana y conseguirás una piel más uniforme y luminosa, con una mejorada capacidad receptiva. De esta manera, los cuidados que se apliquen a continuación serán más eficaces debido a la limpieza del poro.
  2. Hidratación exterior. Tras la exfoliación es imprescindible aplicar una buena capa de crema hidratante. Una piel hidratada es una piel cuidad. Asegúrate de buscar una crema adecuada a tu tipo de piel. Recuerda en este post como conseguir una buena hidratación.
  3. Hidratación interior. Otra forma de hidratar nuestra piel es desde dentro. Bebe abundante agua y procura mantener una dieta sana y equilibrada, en la que no falten frutas y verduras de temporada, que nos aporten los nutrientes necesarios. Consume alimentos o zumos ricos en antioxidantes, carotenos y vitaminas A, C y E.
  4. Limpieza. A lo largo del día nuestra piel va acumulando suciedad, por lo que es necesario lavarla y limpiarla correctamente para eliminar restos de maquillaje y/o suciedad. Para ello puedes usar leches limpiadoras, geles o jabones adecuados a tu tipo de piel. El cuidado de la piel comienza con una correcta higiene y limpieza
  5. Manos. Aunque ya no sufran tanto como en invierno, no te olvides de cuidar tus manos y uñas. Mantenlas limpias, evita el contacto con productos agresivos que puedan dañarlas y continúa la rutina de aplicar crema hidratante todas las noches.
  6. Protección solar. En primavera los días se alargan, suben las temperaturas y cada vez nos exponemos más al sol, y es en estas primeras exposiciones solares, en las que es más fácil que la piel se queme ya es está más sensible.  No olvides el uso de protección solar adecuada a nuestro tipo de piel. Para conseguir ese tono bronceado puedes aplicarte un autobronceador antes.
  7. Contorno de ojos y labios. Usa un contorno de ojos y un bálsamo labial. La piel de estas zonas es especialmente fina y delicada, por lo que necesita un cuidado específico. Debemos prestarle especial atención y utilizar productos específicos
  8. Ejercicio. Realiza una actividad física que te haga sentir bien. Al sudar nuestra piel libera toxinas, por lo que se oxigena la piel y todo nuestro organismo. El ejercicio físico además de favorecer la salud de la piel, mejora notablemente los huesos y el tejido muscular, que a su vez aumenta el metabolismo basal por lo que es más fácil perder peso y mantener la figura.
  9. Descanso. Asegura un buen descanso. Este es un requisito fundamental para mantener una correcta salud de la piel y del cuerpo en general, en cualquier época del año. Mientras dormimos nuestro cuerpo descansa y recupera energía  y nuestra piel se regenera. La falta de sueño acelera el proceso de envejecimiento, por lo que procura darle a tu cuerpo el descanso necesario.

Haz caso de estos sencillos consejos durante la primavera y verás cómo podrás presumir de una piel cuidada y radiante.

Los beneficios de una correcta hidratación

Beber agua en las cantidades suficientes, aporta grandes beneficios a nuestra salud tanto física como mental.

La edad, el peso, la dieta, las condiciones ambientales de temperatura y humedad o la actividad y esfuerzo físico que vayamos a realizar pueden variar la necesidad diaria de hidratación. De forma general se recomienda ingerir entre un litro y dos de agua al día.  

Más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesto de agua, por eso la hidratación es fundamental para nuestra salud, porque interviene en múltiples funciones fisiológicas, como la digestión y la respiración, afectando directamente en el  rendimiento físico y mental.

La manera básica de hidratarse es a través de las bebidas, siendo el agua el principal y más sano elemento de hidratación. No obstante, infusiones, refrescos, zumos o lácteos también hidratan, al igual que los alimentos con composición hídrica elevada como: verduras, hortalizas y frutas.

Al consumir suficiente agua, los riñones trabajan más fácilmente en la eliminación de las toxinas del cuerpo, lo que puede ayudar a prevenir la formación de cálculos renales, mejora la digestión, ayuda al buen funcionamiento del intestino y evita el estreñimiento.

El agua tiene una gran capacidad térmica que contribuye a limitar el calor y frío corporal. Cuando sudamos, nuestro organismo se enfría, por eso si bebemos este líquido vital podemos regular nuestra temperatura.

Una adecuada hidratación es necesaria para el buen funcionamiento del órgano más importante del cuerpo, el corazón. Si no estamos correctamente hidratados, tendremos un menor volumen de sangre obligándolo a tener que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a los principales órganos y a todas las células de nuestro cuerpo. Y esto provoca que nos sintamos excesivamente cansados todo el tiempo.

La ingesta adecuada de agua mejora la resistencia de los ligamentos, al estar las articulaciones lubricadas es mucho más difícil que se lastimen, sobre todo al hacer ejercicio. También ayuda a que las mucosas sean más resistentes, estas membranas localizadas en ojos, nariz y garganta, son más resistentes a infecciones virales y bacterianas, al  mantenerse hidratadas.

El consumo adecuado de agua contribuye a mantener la piel suave e hidratada y, con ello, a que las arrugas se noten menos. La hidratación de la piel, como hemos comentado en otras ocasiones podemos hacerla desde dentro y desde fuera. Una mala hidratación afecta las habilidades cognitivas como: atención, memoria, rapidez de respuesta y toma de decisión, ya que las células del cerebro no reciben suficiente cantidad de sangre oxigenada. Una pequeña deshidratación puede afectar negativamente en la capacidad de concentración, provocando incluso dolores de cabeza y hasta mareos. Además, ayuda a mantener un buen estado de ánimo y una actitud positiva ante los problemas y esfuerzos necesarios para superar los obstáculos del día a día.

Cuidado de las manos

Al igual que el invierno pasado, cada vez se realizan más actividades al aire libre para minimizar el riesgo de contagio, y muchas ventanas permanecen abiertas a pesar de las bajas temperaturas. Todo esto unido al uso de geles hidroalcoholicos y la frecuencia de lavados de manos, hacen que las manos sufran todavía más.

La piel de las manos es más fina que la del resto del cuerpo, el dorso de la mano está desprovisto de glándulas sebáceas y tiene una densidad muy limitada de fibras colágenas y elásticas, lo que hace que su estructura sea muy similar a la del contorno de ojos. Por ello, debemos tener un especial cuidado con ellas.

Para que las manos estén siempre perfectas no necesitas mucho tiempo, solo un poco de constancia, que es, al fin y al cabo, el gran secreto del mantenimiento de una piel saludable.

  • Conviene protegernos con guantes que aíslen del frío siempre que estemos en el exterior.
  • Utiliza crema hidratante de manos con factor de protección, el sol también daña en invierno nuestra piel. De este modo evitaremos que aparezcan manchas y retrasaremos su envejecimiento. El secreto para sacarle provecho a la crema de manos es aplicar primero una gota de producto en el dorso de cada mano, frotar uno contra otro y luego masajearla en torno a los dedos y las cutículas. De esta forma se aplica menos crema en las palmas, donde la crema no es tan necesaria.
  • En la higiene diaria lávate las manos con agua templada y jabón neutro y recuerda secarlas muy bien para evitar que queden restos de humedad, ya que esta,  aumenta el riesgo de desarrollar eccemas.
  • Exfolia la piel de las manos una vez por semana con un exfoliante suave, esto ayudará a que las cremas y tratamientos que apliquemos penetren mejor.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura, que provocan que las manos se irriten y enrojezcan. Por ejemplo, si en la calle hace mucho frío y llegas a casa, ten cuidado con meter las manos bajo agua muy caliente o acercarlas a fuentes de calor muy intenso. El agua muy caliente agrede la capa protectora de la piel y contribuye a la deshidratación cutánea.
  • Si utilizas guantes de protección de látex, nitrilo u otro material,  recuerda siempre utilizarlos sin talco. Y, sobre todo, que las manos estén perfectamente secas antes de ponértelos. Cámbialos tantas veces como sea necesario y no los tengas más tiempo del recomendado. Si tienes que utilizar sustancias que puedan ser nocivas para la piel, como los productos de limpieza de casa, desde el lavavajillas a la lejía, usa siempre guantes adecuados para proteger las manos.
  • Durante la noche se intensifican las tareas de reparación de la epidermis. Así que es momento de aplicar la crema de manos. Como tip extra, aplica una capa generosa de crema y enfúndate un guante de algodón fino. Hará efecto mascarilla y por la mañana las tendrás listas para empezar el día.

Cuidado de los labios en invierno

Las bajas temperaturas afectan considerablemente la salud de la piel y especialmente las zonas más sensibles, como es el caso de los labios. Es por ello que estos meses fríos y secos tenemos que tener un especial cuidado con ellos.

Entre las características de la piel de los labios, podemos destacar que es, hasta cinco veces más delgada que el resto de la piel del rostro. También que no tiene melanina, por lo que quedan desprotegidos ante el sol, y que su piel carece de glándulas sudoríparas y sebáceas, esto hace que no posea la capa hidrolipídica y se deshidraten con mayor facilidad. Su color sonrosado se debe a los vasos sanguíneos que los recorren se transparentan debido a su pequeño espesor.

Con todo esto expuesto se entiende que, sea necesario mantener un buen cuidado labial para protegerlos de agresiones externas, y  no es de extrañar que los cambios de temperatura y la exposición al sol alteren la turgencia de los mismos.

La mejor forma de proteger los labios es con una crema hidratante labial que contenga filtro solar. Llévalo siempre encima y renuévalo con frecuencia, tanto en exterior como en interior, y evita mojarlos con saliva, morderlos o quitar las pieles secas, ya que solo conseguiremos dañarlos más.

El principal problema de los labios es que se deshidratan con facilidad y en invierno es frecuente que estén agrietados y secos. A menudo esto provoca que sangren o que estéticamente se vean mal.

Pero además de la deshidratación y el frío también tenemos que tener en cuenta el sol, ya que al ser tan delicada su piel, los rayos solares pueden llegar a quemarlos. Si vais a la nieve a disfrutar de la montaña o hacer deporte, recordad que el sol incide con más fuerza cuanto más alto estéis, por lo que es imprescindible el uso de protección solar.

En la rutina de belleza incluye una exfoliación especial para los labios. Para esta zona de la piel, utiliza productos específicos, el uso del contorno de ojos y labios de My Cream by Isabel Preysler todas las noches aumentará la flexibilidad de la piel y la hidrata en profundidad, por lo que es muy recomendable también para el contorno de los labios.  Después aplica un bálsamo labial todas las noches. No hay que olvidar que al igual que la piel del rostro, la de los labios utiliza la noche para regenerarse y nutrirse en profundidad.

La falta de hidratación hace que los labios parezcan arrugados y resecos. Los labios secos indican que tenemos que hidratar nuestro cuerpo. Si bebes dos litros de agua y utilizas una fórmula nutritiva que ayude a retener la humedad, conseguirás unos labios suaves y con volumen.

Cuidado de tu melena en invierno

Aunque pensábamos que con el frío nuestra melena no necesitaba cuidados, ¡no es así!

La bajada de temperaturas tiene un efecto vasoconstrictor que daña al cuero cabelludo y, especialmente, a los cabellos secos o con poca densidad, ya que llega menos cantidad de sangre al cuero cabelludo y esto provoca que esté menos nutrido. Cuando el cabello se deshidrata se vuelve quebradizo, y la ruptura de las capas externas hace que pierda su brillo natural.

Para lucir una melena saludable durante todo el invierno es fundamental mantener el cabello hidratado y protegido. Hoy os doy unos tips para llegar a la primavera con el pelo intacto.

  • Es un buen momento para sanear puntas.
  • No salgas de casa sin secar el cabello, el cabello expuesto a bajas temperaturas absorbe la humedad y se hiela fácilmente, provocando que las fibras capilares se rompan.
  • Seca el cabello a temperatura media.
  • Utiliza un champú y un acondicionador con extra de hidratación estos meses. . Dependiendo de si tenemos el pelo seco o graso, elegiremos un champú u otro.
  • En caso de usar planchas de pelo o rizadores, utiliza protectores térmicos.
  • Si practicas deportes de invierno como el esquí, hay que proteger el pelo de los rayos ultravioletas, ya que la nieve refleja mucho más la radiación ultravioleta (UV) que el mar, por ejemplo. Además, en la montaña el grado de humedad es mucho menor.
  • La dieta también influye en un buen funcionamiento del cuero cabelludo; si es más rica en vitaminas y minerales ayudará a la salud de nuestro cabello.

Cuidados de la piel en invierno

Nuestra piel afronta constantemente, durante los meses de invierno, condiciones extremas, pasamos del frío y el viento en la calle al calor de la calefacción en casa o el trabajo. Por eso esta semana os doy unos tips para poder protegerla en estos gélidos meses.

El frío hace que nuestra piel pierda elastina, colágeno y contenido de agua por lo que está cada vez más seca y sufre irritaciones.

Protege bien la piel, especialmente  la de la cara y manos que es la que mantenemos más expuesta al frío, con una hidratación adecuada. Es fundamental para evitar la deshidratación y sequedad. Ten especial cuidado con las zonas más sensibles del rostro como son el contorno de los ojos y los labios, utiliza productos específicos para ellos. Y por supuesto no te olvides de las gafas de sol y el uso de protector labial al salir de casa. Para no arrepentirte de las posibles durezas, manchas y sequedad de manos, cuida de ellas a diario con crema hidratante y no te olvides de los guantes!

A veces lo único que nos apetece al llegar a casa es un baño de agua muy caliente, pero recuerda que esto provoca aún más deshidratación en la piel. Evita el agua excesivamente caliente.

El sol quema igual o más que en verano. No olvides la fotoprotección si vas a la nieve, los rayos solares potencian su efecto al reflejarse en ella.

Si en casa hay personas con piel seca, sensible o con enfermedades cutáneas que empeoran en invierno, aumenta la humedad ambiental con algún humidificador.

Recuerda seguir una dieta equilibrada y mantener una correcta ingesta de líquidos.

Cuida tu piel y la de tu familia en invierno. Ante cualquier duda o problema cutáneo, acude al dermatólogo.

Protección solar todo el año

Muchas personas cometen el error de no utilizar cremas con factor de protección solar durante los meses de otoño e invierno. Piensan que al tener nuestra piel más cubierta que los meses estivales y  no estar tan expuesta al sol, porque hay menos horas de luz, pasamos más tiempo en sitios cerrados y además muchos días está nublado y apenas vemos el sol, no es necesario hacerlo.

La protección solar es diferente con respecto al verano pero es necesaria seguir haciéndola, ya que, nuestra piel continúa expuesta a la radiación solar durante el invierno, especialmente la piel del rostro, cuello y manos. Aunque la cantidad de radiación que llega a la piel es inferior a la que recibe en verano, hay que tenerla en cuenta puesto que los efectos del sol son acumulativos.

Si bien no sentimos el calor del sol, los rayos UV siguen llegando a la piel, ¡también los días nublados y de lluvia! El 90% de los rayos UV atraviesa las nubes y alcanzan a la piel, aunque los rayos UV de tipo B -responsables del bronceado y las quemaduras- son menos intensos durante esta época del año, los rayos UV de tipo A -responsables del foto envejecimiento cutáneo- llegan a la piel con la misma intensidad durante todo el año y a cualquier hora del día, sin perder energía incluso en los días nublados.

Es importante el uso diario de una crema hidratante con factor de protección solar igual o superior a 15, como My Cream. No obstante, si la exposición al sol va a ser más alta o la persona tiene problemas en la piel, lo mejor es optar por un factor 30 o incluso 50. El protector solar es el último producto que deberás aplicarte en la piel justo antes del maquillaje.

En caso de ir a la nieve, su uso es incluso más necesario que cuando vamos a la playa. Mientras la arena sólo refleja un 15% de la radiación solar, sobre la nieve el porcentaje puede llegar al 85%. Además los rayos solares inciden con más virulencia en la piel conforme va aumentando la altura respecto al nivel del mar. Está constatado que cada 1.000 metros de altura los daños provocados por la radiación solar aumentan un 15%. También hay que tener en cuenta que la nieve crea un efecto espejo que refleja el 80% de los rayos ultravioletas y la acción del frío y el viento sobre la piel provocan que se reseque y pierda hidratación, volviéndola más frágil y susceptible de sufrir quemaduras.

Recomendaciones importantes:

-Aplica el protector solar media hora antes de la exposición solar.

-Al hacer ejercicio al aire libre, recuerda aplicar el protector solar en orejas, cuello, manos y labios.

-Es muy importante el uso de gafas de sol que eviten las radiaciones en esta zona tan sensible.

-Si con todo evidencia enrojecimiento, ardor o dolor en la zona después de la exposición al sol sin protección, consulte con su médico o farmacéutico.

Regalo de Navidad

La Navidad es momento perfecto para demostrarles a nuestros seres queridos lo especiales que son. Los regalos de belleza son siempre una buena opción para acertar, ya que nos permite cuidarnos, dedicarnos un rato a nosotras mismas y vernos mejor.

Un regalo con el que mimarás a quien tú elijas, además de aportarle bienestar y confort. Porque… ¿A quién no le gusta que le mimen? ¿A quién no le gustaría rejuvenecer y ensalzar su belleza natural? ¿A quién no le gustaría darse ese caprichito beauty con el que quitarse años de encima?

Por ello, una muy buena manera de hacerlo es eligiendo un regalo que sepamos que, no solo va a dibujar una sonrisa en la cara de la persona que lo recibe, sino que además va a ayudarle a mejorar el estado de su piel, convirtiéndose en parte de su rutina de belleza.

También tienes la opción de hacerte un auto regalo porque, además de que seguro que te lo mereces, el acierto está garantizado.

Elige los productos que quieras: Crema hidratante, serum y contorno de ojos y labios. Los recibirás en una bolsa decorada especialmente para estas fechas, durante todo el mes de diciembre y hasta Reyes.

Escribe tu carta, las Navidades están a la vuelta de la esquina.

Cuidado piel facial

La piel se encarga de proteger el cuerpo ante los agentes externos. Actúa como barrera frente a los cambios de temperatura, el aire, las bacterias, etcétera. Además, la salud de la piel también puede ser reflejo de alteraciones en otras partes del cuerpo. Se trata del órgano más grande del cuerpo

Mantener unos hábitos de vida lo más sanos posibles, es la manera más sencilla de conseguir una buena salud de la piel. El uso de cosméticos nos ayuda a proteger, hidratar y regenerar la piel, entre otras cosas, pero son nuestros actos lo que hará que realmente funcionen o no.

En concreto, para proteger la piel del rostro, sigue estos consejos.

Como siempre la higiene es la primera regla y la más importante. Debemos realizar una limpieza del rostro dos veces al día, por la mañana y por la noche. El agua sola no es capaz de disolver la grasa y la suciedad, te recomiendo que utilices un cosmético acorde a tu tipo de piel.

Tras la limpieza, debemos hidratar la piel para reponer el agua que ha perdido. Tenemos que hacerlo por fuera, con el uso de cremas hidratantes a diario, y por dentro, bebiendo agua, infusiones y otros líquidos, de esta forma mantendremos el cuerpo limpio de toxinas y ayudaremos en el tránsito intestinal.

Debemos incluir el uso de protectores solares en nuestra rutina matutina incluso en invierno, muchas cremas hidratantes, como My Cream, ya incluyen factor de protección. La exposición a los rayos ultravioletas es una de las agresiones más importantes que sufre la piel a diario, causando su envejecimiento además de otros problemas mayores

La práctica  deportiva favorece la circulación sanguínea y linfática. Caminar media hora al día activa todo el organismo, ¡mente incluida! De esta forma ayudamos a oxigenar los tejidos y la piel absorba nutrientes a través de la sangre.

Descansar correctamente es, sin duda, una cura de belleza, ya que es de noche cuando la piel pone en marcha sus mecanismos de reparación natural. Recuerda aplicar My Cream antes de dormir para regenerar la piel, evitando su envejecimiento.

Tener una alimentación sana  y equilibrada también juega un papel importante en el cuidado de la piel. Se recomienda dar prioridad a los alimentos ricos en vitaminas, las frutas y verduras son buenas fuentes de estos micronutrientes,  y en proteínas de calidad, como las carnes magras y los pescados azules, que contribuyen a mantener tanto el agua como la grasa de la piel en buen estado.

Cuidado de las manos

Llevamos mucho tiempo escuchando la importancia de  lavarnos las manos… ha pasado de ser una cosa necesaria a convertirse en un gesto imprescindible! Pero el uso de geles hidroalcohólicos y la sobredosis de jabón, además de ser muy efectivo para desactivar el coronavirus, elimina los aceites naturales de la piel y deshidratan  las manos.

Si a todo esto unimos la llegada del frío, tal y como hablamos en los post anteriores, las manos pueden sufrir mucho.

Las manos son una de nuestras cartas de presentación, muestran el tipo de trabajo que realizamos, lo mucho o poco que nos gusta cuidarnos o incluso nuestra edad. Por lo que vamos a recordar algún consejo para cuidarlas.

La piel de las manos es pobre en colágeno y glándulas sebáceas, por lo que tienden a deshidratarse o incluso descamarse en caso de no tener los cuidados adecuados. Mi consejo es lavarlas con agua y jabón que respete el pH de la piel, secarlas muy bien sin frotarlas demasiado y aplicar crema hidratante varias veces  al día.

Con los años aparecen manchas que podemos intentar prevenir con el uso de crema de manos con factor de protección solar. Puede que te parezca pronto… pero la prevención es la medida más sabia.

En caso de utilizar durante mucho tiempo guantes  de  goma o látex, es mejor que también te pongas debajo unos de algodón, evitará posibles erosiones en la piel y que se ablanden las uñas.

Antes de acostarte, aplícate crema hidratante en las manos, incluye este paso en tu rutina todas las noches y notarás grandes resultados.

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