Advice Isabel

Maquillaje

Sois muchas las que me preguntáis sobre cómo me maquillo, así que me gustaría explicaros los pasos que sigo.

Como en muchas otras cosas, aquí también, influye la edad. Nuestra piel cambia por lo que la forma de maquillarnos no puede ser igual a los veinte años que a los cincuenta, sobre todo porque ni las circunstancias ni las características y necesidades de nuestra piel son las mismas.

A partir de los cincuenta, resulta preferible huir de maquillajes llamativos y subidos de color, que pueden producir un efecto envejecedor.

Lo más importante, como siempre os aconsejo, es ser constantes y seguir una rutina diaria de belleza, en la que destacamos la limpieza facial y la hidratación, cuidados que debemos aplicar tanto a primera hora como al final del día, antes de acostarnos. A partir de cierta edad el uso de serum facial es imprescindible. El Serum Rejuvenecedor My Cream tiene propiedades antioxidantes que favorecen la desaparición de manchas, además de aportar luminosidad a la piel. Previene y reduce arrugas y líneas de expresión.

Resulta ideal el uso de una base de maquillaje líquida, ya que cuando se acerca la menopausa podemos notar una mayor sequedad en la piel, de esta forma tenemos una hidratación extra. Por el mismo motivo, debido a los cambios en la melanina es posible que necesitemos un tono distinto al que utilizábamos siempre.

La paleta de sombra en tonos marrones será un excelente aliado, independientemente del color de tus ojos, ya que disimulan los capilares y las manchas rosáceas. Incluso si usas un delineador marrón en vez de negro, el resultado será mucho más natural. Usa siempre la sombra más oscura en el párpado móvil y un tono más claro en la zona superior. Como truco extra, si utilizas antes primer o polvos matificantes la sombra se adapta mejor y dura más tiempo.

Las cejas son otras de esas zonas que con el paso del tiempo se van despoblando. Para minimizar esos efectos, existen en el mercado unos estupendos productos, en polvo o en lápiz, que ayudan a definirlas y rellenarlas. Sobre todo, intenta que el lapicero sea siempre del mismo tono que tu pelo natural, no más oscuro.

La máscara de pestañas es imprescindible para dar un efecto óptico que las muestre largas, definidas y separadas. Cuando la apliques, insiste en la parte externa, ya que eso ayudará a tener una mirada más amplia. Prueba una que no pigmente en exceso y las deje marcadas y con volumen.

Para aplicar el colorete, mi consejo es que utilices una brocha de pelo un poco más largo y suelto con forma redondeada y lo apliques directamente en la zona del pómulo y extiéndelo hacia la sien. La técnica de sonreír y aplicar algo de rubor si tienes algo de flacidez no es buena idea, ya que en el momento que dejes de sonreír, la caída natural de tu rostro podrá dejar el colorete muy bajo.

Finalmente, no olvides tus labios y apuesta por una barra de labios con efecto relleno y que tenga algo de brillo, para que cree un efecto de mayor volumen. Pese a lo que pudiera parecer, también sufren las consecuencias del paso del tiempo. La zona labial requiere de cuidados diarios te recomiendo que utilices todos los días el contorno de ojos y labios de My Cream y notaras mejoría enseguida.

Tomar el sol de forma segura

Hoy me gustaría hablaros de la importancia de tomar el sol de forma segura.

El primer paso es una exfoliación suave y homogénea,  de la que hablamos en este post, con ella conseguimos eliminar impurezas y renovar la dermis. Te aconsejo que utilices un exfoliante especial para la cara, que limpie tus poros en profundidad, purifique y elimine las partículas de suciedad acumuladas en la piel sin ser agresivo. En cuanto a productos corporales, apuesta por un exfoliante con gránulos más gruesos. Se deshará de las células muertas y te dejará la piel suave, luminosa y lista para la exposición solar.

Una vez que la piel está libre de todas las impurezas, gracias a la exfoliación, podemos empezar a hidratarla. La radiación solar, además de cambiar de color nuestra piel, aporta mucho calor a la misma, lo que puede ocasionarnos quemaduras, sequedad y tirantez. Con una buena hidratación asegurarás que tu piel cuente con la humedad suficiente como para no sufrir ninguno de los problemas anteriores.

Pero cuando vayas a tomar el sol, lo más importante es no olvidar nunca la protección solar, es fundamental que escojas una crema solar adecuada a ti, algo que variará según el SPF que contenga, consulta siempre con un especialista y lee bien la información del envase para ayudarte a tomar la decisión correcta para tu tipo de piel.

El sol puede ser un gran aliado, ya que nos aporta un extra de energía, estimula el aumento de las vitaminas A y D, ayuda al crecimiento y fortalecimiento de huesos y dientes. Pero también se puede convertir en nuestro gran enemigo, si nos exponemos de forma irresponsable y sin tomar las debidas precauciones ya que es el principal factor de riesgo de cáncer de piel, genera foto envejecimiento cutáneo y enfermedades oculares.

Para conseguir un bronceado seguro tenemos que empezar a tomar el sol de forma gradual y siempre usando una protección solar alta. Pasadas unas semanas, no debemos abandonar el protector, pero si podemos utilizar uno con un factor inferior. Recuerda que hay que aplicarlo 20 minutos antes de la exposición y repetir la aplicación cada dos horas.

Evita exponerte al sol en las horas puntas, es decir, desde las 12:00 a las 16:00 horas. Estas son las horas donde los rayos del sol son mucho más fuertes y en las que se aconseja no tomar el sol ni hacer ejercicio intenso, sobre todo si vas con niños o personas mayores. El resto de las horas también podemos broncearnos y disfrutaremos mucho más sin necesidad de quemarnos.

No olvides hidratarte ya que las altas temperaturas resecan mucho la piel, así que si quieres evitar que esto suceda, deberás  hidratarte tanto por dentro, con la ingesta de agua, y por fuera con el uso de crema hidratante.

Existen bastantes fármacos que producen fotosensiblidad durante su toma, como es el caso de antibióticos, diuréticos, tratamientos para procesos antiinflamatorios y para tumores. Por eso es importante consultar con tu médico si la medicación que tomas supone algún riesgo a la hora de tomar el sol.

La piel no es la única parte del organismo que recibe los rayos del sol. La radiación incide también directamente sobre los ojos de tal manera que puede tener efectos perjudiciales a largo plazo sobre la retina. Para proteger la vista se recomienda el uso de gafas de sol que bloqueen el 100% de los rayos UV.

Luce una piel bonita en primavera

El frío, la humedad y los cambios bruscos de temperatura hacen que nuestra piel se reseque  y la veamos apagada. La llegada de la primavera nos indica el momento idóneo para prepararla a que luzca sana y perfecta. Nuestra piel se encuentra seca y delicada y es hora de cuidarla para dar paso al calor, os cuento unos sencillos pasos para conseguirlo:

  1. Exfolia la piel del rostro y del cuerpo. Apuesta por un buen exfoliante que estimule la renovación celular, elimine las moléculas muertas y deje la piel mucho más suave.  Intenta utilizar uno específico para la cara, que repare tu rostro y le aporte dosis extra de nutrientes, y no olvides el resto del cuerpo. Puedes hacerlo una vez por semana y conseguirás una piel más uniforme y luminosa, con una mejorada capacidad receptiva. De esta manera, los cuidados que se apliquen a continuación serán más eficaces debido a la limpieza del poro.
  2. Hidratación exterior. Tras la exfoliación es imprescindible aplicar una buena capa de crema hidratante. Una piel hidratada es una piel cuidad. Asegúrate de buscar una crema adecuada a tu tipo de piel. Recuerda en este post como conseguir una buena hidratación.
  3. Hidratación interior. Otra forma de hidratar nuestra piel es desde dentro. Bebe abundante agua y procura mantener una dieta sana y equilibrada, en la que no falten frutas y verduras de temporada, que nos aporten los nutrientes necesarios. Consume alimentos o zumos ricos en antioxidantes, carotenos y vitaminas A, C y E.
  4. Limpieza. A lo largo del día nuestra piel va acumulando suciedad, por lo que es necesario lavarla y limpiarla correctamente para eliminar restos de maquillaje y/o suciedad. Para ello puedes usar leches limpiadoras, geles o jabones adecuados a tu tipo de piel. El cuidado de la piel comienza con una correcta higiene y limpieza
  5. Manos. Aunque ya no sufran tanto como en invierno, no te olvides de cuidar tus manos y uñas. Mantenlas limpias, evita el contacto con productos agresivos que puedan dañarlas y continúa la rutina de aplicar crema hidratante todas las noches.
  6. Protección solar. En primavera los días se alargan, suben las temperaturas y cada vez nos exponemos más al sol, y es en estas primeras exposiciones solares, en las que es más fácil que la piel se queme ya es está más sensible.  No olvides el uso de protección solar adecuada a nuestro tipo de piel. Para conseguir ese tono bronceado puedes aplicarte un autobronceador antes.
  7. Contorno de ojos y labios. Usa un contorno de ojos y un bálsamo labial. La piel de estas zonas es especialmente fina y delicada, por lo que necesita un cuidado específico. Debemos prestarle especial atención y utilizar productos específicos
  8. Ejercicio. Realiza una actividad física que te haga sentir bien. Al sudar nuestra piel libera toxinas, por lo que se oxigena la piel y todo nuestro organismo. El ejercicio físico además de favorecer la salud de la piel, mejora notablemente los huesos y el tejido muscular, que a su vez aumenta el metabolismo basal por lo que es más fácil perder peso y mantener la figura.
  9. Descanso. Asegura un buen descanso. Este es un requisito fundamental para mantener una correcta salud de la piel y del cuerpo en general, en cualquier época del año. Mientras dormimos nuestro cuerpo descansa y recupera energía  y nuestra piel se regenera. La falta de sueño acelera el proceso de envejecimiento, por lo que procura darle a tu cuerpo el descanso necesario.

Haz caso de estos sencillos consejos durante la primavera y verás cómo podrás presumir de una piel cuidada y radiante.

Los beneficios de una correcta hidratación

Beber agua en las cantidades suficientes, aporta grandes beneficios a nuestra salud tanto física como mental.

La edad, el peso, la dieta, las condiciones ambientales de temperatura y humedad o la actividad y esfuerzo físico que vayamos a realizar pueden variar la necesidad diaria de hidratación. De forma general se recomienda ingerir entre un litro y dos de agua al día.  

Más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesto de agua, por eso la hidratación es fundamental para nuestra salud, porque interviene en múltiples funciones fisiológicas, como la digestión y la respiración, afectando directamente en el  rendimiento físico y mental.

La manera básica de hidratarse es a través de las bebidas, siendo el agua el principal y más sano elemento de hidratación. No obstante, infusiones, refrescos, zumos o lácteos también hidratan, al igual que los alimentos con composición hídrica elevada como: verduras, hortalizas y frutas.

Al consumir suficiente agua, los riñones trabajan más fácilmente en la eliminación de las toxinas del cuerpo, lo que puede ayudar a prevenir la formación de cálculos renales, mejora la digestión, ayuda al buen funcionamiento del intestino y evita el estreñimiento.

El agua tiene una gran capacidad térmica que contribuye a limitar el calor y frío corporal. Cuando sudamos, nuestro organismo se enfría, por eso si bebemos este líquido vital podemos regular nuestra temperatura.

Una adecuada hidratación es necesaria para el buen funcionamiento del órgano más importante del cuerpo, el corazón. Si no estamos correctamente hidratados, tendremos un menor volumen de sangre obligándolo a tener que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a los principales órganos y a todas las células de nuestro cuerpo. Y esto provoca que nos sintamos excesivamente cansados todo el tiempo.

La ingesta adecuada de agua mejora la resistencia de los ligamentos, al estar las articulaciones lubricadas es mucho más difícil que se lastimen, sobre todo al hacer ejercicio. También ayuda a que las mucosas sean más resistentes, estas membranas localizadas en ojos, nariz y garganta, son más resistentes a infecciones virales y bacterianas, al  mantenerse hidratadas.

El consumo adecuado de agua contribuye a mantener la piel suave e hidratada y, con ello, a que las arrugas se noten menos. La hidratación de la piel, como hemos comentado en otras ocasiones podemos hacerla desde dentro y desde fuera. Una mala hidratación afecta las habilidades cognitivas como: atención, memoria, rapidez de respuesta y toma de decisión, ya que las células del cerebro no reciben suficiente cantidad de sangre oxigenada. Una pequeña deshidratación puede afectar negativamente en la capacidad de concentración, provocando incluso dolores de cabeza y hasta mareos. Además, ayuda a mantener un buen estado de ánimo y una actitud positiva ante los problemas y esfuerzos necesarios para superar los obstáculos del día a día.

Cuidado de las manos

Al igual que el invierno pasado, cada vez se realizan más actividades al aire libre para minimizar el riesgo de contagio, y muchas ventanas permanecen abiertas a pesar de las bajas temperaturas. Todo esto unido al uso de geles hidroalcoholicos y la frecuencia de lavados de manos, hacen que las manos sufran todavía más.

La piel de las manos es más fina que la del resto del cuerpo, el dorso de la mano está desprovisto de glándulas sebáceas y tiene una densidad muy limitada de fibras colágenas y elásticas, lo que hace que su estructura sea muy similar a la del contorno de ojos. Por ello, debemos tener un especial cuidado con ellas.

Para que las manos estén siempre perfectas no necesitas mucho tiempo, solo un poco de constancia, que es, al fin y al cabo, el gran secreto del mantenimiento de una piel saludable.

  • Conviene protegernos con guantes que aíslen del frío siempre que estemos en el exterior.
  • Utiliza crema hidratante de manos con factor de protección, el sol también daña en invierno nuestra piel. De este modo evitaremos que aparezcan manchas y retrasaremos su envejecimiento. El secreto para sacarle provecho a la crema de manos es aplicar primero una gota de producto en el dorso de cada mano, frotar uno contra otro y luego masajearla en torno a los dedos y las cutículas. De esta forma se aplica menos crema en las palmas, donde la crema no es tan necesaria.
  • En la higiene diaria lávate las manos con agua templada y jabón neutro y recuerda secarlas muy bien para evitar que queden restos de humedad, ya que esta,  aumenta el riesgo de desarrollar eccemas.
  • Exfolia la piel de las manos una vez por semana con un exfoliante suave, esto ayudará a que las cremas y tratamientos que apliquemos penetren mejor.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura, que provocan que las manos se irriten y enrojezcan. Por ejemplo, si en la calle hace mucho frío y llegas a casa, ten cuidado con meter las manos bajo agua muy caliente o acercarlas a fuentes de calor muy intenso. El agua muy caliente agrede la capa protectora de la piel y contribuye a la deshidratación cutánea.
  • Si utilizas guantes de protección de látex, nitrilo u otro material,  recuerda siempre utilizarlos sin talco. Y, sobre todo, que las manos estén perfectamente secas antes de ponértelos. Cámbialos tantas veces como sea necesario y no los tengas más tiempo del recomendado. Si tienes que utilizar sustancias que puedan ser nocivas para la piel, como los productos de limpieza de casa, desde el lavavajillas a la lejía, usa siempre guantes adecuados para proteger las manos.
  • Durante la noche se intensifican las tareas de reparación de la epidermis. Así que es momento de aplicar la crema de manos. Como tip extra, aplica una capa generosa de crema y enfúndate un guante de algodón fino. Hará efecto mascarilla y por la mañana las tendrás listas para empezar el día.

Cuidado de los labios en invierno

Las bajas temperaturas afectan considerablemente la salud de la piel y especialmente las zonas más sensibles, como es el caso de los labios. Es por ello que estos meses fríos y secos tenemos que tener un especial cuidado con ellos.

Entre las características de la piel de los labios, podemos destacar que es, hasta cinco veces más delgada que el resto de la piel del rostro. También que no tiene melanina, por lo que quedan desprotegidos ante el sol, y que su piel carece de glándulas sudoríparas y sebáceas, esto hace que no posea la capa hidrolipídica y se deshidraten con mayor facilidad. Su color sonrosado se debe a los vasos sanguíneos que los recorren se transparentan debido a su pequeño espesor.

Con todo esto expuesto se entiende que, sea necesario mantener un buen cuidado labial para protegerlos de agresiones externas, y  no es de extrañar que los cambios de temperatura y la exposición al sol alteren la turgencia de los mismos.

La mejor forma de proteger los labios es con una crema hidratante labial que contenga filtro solar. Llévalo siempre encima y renuévalo con frecuencia, tanto en exterior como en interior, y evita mojarlos con saliva, morderlos o quitar las pieles secas, ya que solo conseguiremos dañarlos más.

El principal problema de los labios es que se deshidratan con facilidad y en invierno es frecuente que estén agrietados y secos. A menudo esto provoca que sangren o que estéticamente se vean mal.

Pero además de la deshidratación y el frío también tenemos que tener en cuenta el sol, ya que al ser tan delicada su piel, los rayos solares pueden llegar a quemarlos. Si vais a la nieve a disfrutar de la montaña o hacer deporte, recordad que el sol incide con más fuerza cuanto más alto estéis, por lo que es imprescindible el uso de protección solar.

En la rutina de belleza incluye una exfoliación especial para los labios. Para esta zona de la piel, utiliza productos específicos, el uso del contorno de ojos y labios de My Cream by Isabel Preysler todas las noches aumentará la flexibilidad de la piel y la hidrata en profundidad, por lo que es muy recomendable también para el contorno de los labios.  Después aplica un bálsamo labial todas las noches. No hay que olvidar que al igual que la piel del rostro, la de los labios utiliza la noche para regenerarse y nutrirse en profundidad.

La falta de hidratación hace que los labios parezcan arrugados y resecos. Los labios secos indican que tenemos que hidratar nuestro cuerpo. Si bebes dos litros de agua y utilizas una fórmula nutritiva que ayude a retener la humedad, conseguirás unos labios suaves y con volumen.

Cuidado de tu melena en invierno

Aunque pensábamos que con el frío nuestra melena no necesitaba cuidados, ¡no es así!

La bajada de temperaturas tiene un efecto vasoconstrictor que daña al cuero cabelludo y, especialmente, a los cabellos secos o con poca densidad, ya que llega menos cantidad de sangre al cuero cabelludo y esto provoca que esté menos nutrido. Cuando el cabello se deshidrata se vuelve quebradizo, y la ruptura de las capas externas hace que pierda su brillo natural.

Para lucir una melena saludable durante todo el invierno es fundamental mantener el cabello hidratado y protegido. Hoy os doy unos tips para llegar a la primavera con el pelo intacto.

  • Es un buen momento para sanear puntas.
  • No salgas de casa sin secar el cabello, el cabello expuesto a bajas temperaturas absorbe la humedad y se hiela fácilmente, provocando que las fibras capilares se rompan.
  • Seca el cabello a temperatura media.
  • Utiliza un champú y un acondicionador con extra de hidratación estos meses. . Dependiendo de si tenemos el pelo seco o graso, elegiremos un champú u otro.
  • En caso de usar planchas de pelo o rizadores, utiliza protectores térmicos.
  • Si practicas deportes de invierno como el esquí, hay que proteger el pelo de los rayos ultravioletas, ya que la nieve refleja mucho más la radiación ultravioleta (UV) que el mar, por ejemplo. Además, en la montaña el grado de humedad es mucho menor.
  • La dieta también influye en un buen funcionamiento del cuero cabelludo; si es más rica en vitaminas y minerales ayudará a la salud de nuestro cabello.

Cuidados de la piel en invierno

Nuestra piel afronta constantemente, durante los meses de invierno, condiciones extremas, pasamos del frío y el viento en la calle al calor de la calefacción en casa o el trabajo. Por eso esta semana os doy unos tips para poder protegerla en estos gélidos meses.

El frío hace que nuestra piel pierda elastina, colágeno y contenido de agua por lo que está cada vez más seca y sufre irritaciones.

Protege bien la piel, especialmente  la de la cara y manos que es la que mantenemos más expuesta al frío, con una hidratación adecuada. Es fundamental para evitar la deshidratación y sequedad. Ten especial cuidado con las zonas más sensibles del rostro como son el contorno de los ojos y los labios, utiliza productos específicos para ellos. Y por supuesto no te olvides de las gafas de sol y el uso de protector labial al salir de casa. Para no arrepentirte de las posibles durezas, manchas y sequedad de manos, cuida de ellas a diario con crema hidratante y no te olvides de los guantes!

A veces lo único que nos apetece al llegar a casa es un baño de agua muy caliente, pero recuerda que esto provoca aún más deshidratación en la piel. Evita el agua excesivamente caliente.

El sol quema igual o más que en verano. No olvides la fotoprotección si vas a la nieve, los rayos solares potencian su efecto al reflejarse en ella.

Si en casa hay personas con piel seca, sensible o con enfermedades cutáneas que empeoran en invierno, aumenta la humedad ambiental con algún humidificador.

Recuerda seguir una dieta equilibrada y mantener una correcta ingesta de líquidos.

Cuida tu piel y la de tu familia en invierno. Ante cualquier duda o problema cutáneo, acude al dermatólogo.

Protección solar todo el año

Muchas personas cometen el error de no utilizar cremas con factor de protección solar durante los meses de otoño e invierno. Piensan que al tener nuestra piel más cubierta que los meses estivales y  no estar tan expuesta al sol, porque hay menos horas de luz, pasamos más tiempo en sitios cerrados y además muchos días está nublado y apenas vemos el sol, no es necesario hacerlo.

La protección solar es diferente con respecto al verano pero es necesaria seguir haciéndola, ya que, nuestra piel continúa expuesta a la radiación solar durante el invierno, especialmente la piel del rostro, cuello y manos. Aunque la cantidad de radiación que llega a la piel es inferior a la que recibe en verano, hay que tenerla en cuenta puesto que los efectos del sol son acumulativos.

Si bien no sentimos el calor del sol, los rayos UV siguen llegando a la piel, ¡también los días nublados y de lluvia! El 90% de los rayos UV atraviesa las nubes y alcanzan a la piel, aunque los rayos UV de tipo B -responsables del bronceado y las quemaduras- son menos intensos durante esta época del año, los rayos UV de tipo A -responsables del foto envejecimiento cutáneo- llegan a la piel con la misma intensidad durante todo el año y a cualquier hora del día, sin perder energía incluso en los días nublados.

Es importante el uso diario de una crema hidratante con factor de protección solar igual o superior a 15, como My Cream. No obstante, si la exposición al sol va a ser más alta o la persona tiene problemas en la piel, lo mejor es optar por un factor 30 o incluso 50. El protector solar es el último producto que deberás aplicarte en la piel justo antes del maquillaje.

En caso de ir a la nieve, su uso es incluso más necesario que cuando vamos a la playa. Mientras la arena sólo refleja un 15% de la radiación solar, sobre la nieve el porcentaje puede llegar al 85%. Además los rayos solares inciden con más virulencia en la piel conforme va aumentando la altura respecto al nivel del mar. Está constatado que cada 1.000 metros de altura los daños provocados por la radiación solar aumentan un 15%. También hay que tener en cuenta que la nieve crea un efecto espejo que refleja el 80% de los rayos ultravioletas y la acción del frío y el viento sobre la piel provocan que se reseque y pierda hidratación, volviéndola más frágil y susceptible de sufrir quemaduras.

Recomendaciones importantes:

-Aplica el protector solar media hora antes de la exposición solar.

-Al hacer ejercicio al aire libre, recuerda aplicar el protector solar en orejas, cuello, manos y labios.

-Es muy importante el uso de gafas de sol que eviten las radiaciones en esta zona tan sensible.

-Si con todo evidencia enrojecimiento, ardor o dolor en la zona después de la exposición al sol sin protección, consulte con su médico o farmacéutico.

Regalo de Navidad

La Navidad es momento perfecto para demostrarles a nuestros seres queridos lo especiales que son. Los regalos de belleza son siempre una buena opción para acertar, ya que nos permite cuidarnos, dedicarnos un rato a nosotras mismas y vernos mejor.

Un regalo con el que mimarás a quien tú elijas, además de aportarle bienestar y confort. Porque… ¿A quién no le gusta que le mimen? ¿A quién no le gustaría rejuvenecer y ensalzar su belleza natural? ¿A quién no le gustaría darse ese caprichito beauty con el que quitarse años de encima?

Por ello, una muy buena manera de hacerlo es eligiendo un regalo que sepamos que, no solo va a dibujar una sonrisa en la cara de la persona que lo recibe, sino que además va a ayudarle a mejorar el estado de su piel, convirtiéndose en parte de su rutina de belleza.

También tienes la opción de hacerte un auto regalo porque, además de que seguro que te lo mereces, el acierto está garantizado.

Elige los productos que quieras: Crema hidratante, serum y contorno de ojos y labios. Los recibirás en una bolsa decorada especialmente para estas fechas, durante todo el mes de diciembre y hasta Reyes.

Escribe tu carta, las Navidades están a la vuelta de la esquina.

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