Los beneficios de una correcta hidratación

Beber agua en las cantidades suficientes, aporta grandes beneficios a nuestra salud tanto física como mental.

La edad, el peso, la dieta, las condiciones ambientales de temperatura y humedad o la actividad y esfuerzo físico que vayamos a realizar pueden variar la necesidad diaria de hidratación. De forma general se recomienda ingerir entre un litro y dos de agua al día.  

Más de la mitad de nuestro cuerpo está compuesto de agua, por eso la hidratación es fundamental para nuestra salud, porque interviene en múltiples funciones fisiológicas, como la digestión y la respiración, afectando directamente en el  rendimiento físico y mental.

La manera básica de hidratarse es a través de las bebidas, siendo el agua el principal y más sano elemento de hidratación. No obstante, infusiones, refrescos, zumos o lácteos también hidratan, al igual que los alimentos con composición hídrica elevada como: verduras, hortalizas y frutas.

Al consumir suficiente agua, los riñones trabajan más fácilmente en la eliminación de las toxinas del cuerpo, lo que puede ayudar a prevenir la formación de cálculos renales, mejora la digestión, ayuda al buen funcionamiento del intestino y evita el estreñimiento.

El agua tiene una gran capacidad térmica que contribuye a limitar el calor y frío corporal. Cuando sudamos, nuestro organismo se enfría, por eso si bebemos este líquido vital podemos regular nuestra temperatura.

Una adecuada hidratación es necesaria para el buen funcionamiento del órgano más importante del cuerpo, el corazón. Si no estamos correctamente hidratados, tendremos un menor volumen de sangre obligándolo a tener que trabajar más para bombear la sangre oxigenada a los principales órganos y a todas las células de nuestro cuerpo. Y esto provoca que nos sintamos excesivamente cansados todo el tiempo.

La ingesta adecuada de agua mejora la resistencia de los ligamentos, al estar las articulaciones lubricadas es mucho más difícil que se lastimen, sobre todo al hacer ejercicio. También ayuda a que las mucosas sean más resistentes, estas membranas localizadas en ojos, nariz y garganta, son más resistentes a infecciones virales y bacterianas, al  mantenerse hidratadas.

El consumo adecuado de agua contribuye a mantener la piel suave e hidratada y, con ello, a que las arrugas se noten menos. La hidratación de la piel, como hemos comentado en otras ocasiones podemos hacerla desde dentro y desde fuera. Una mala hidratación afecta las habilidades cognitivas como: atención, memoria, rapidez de respuesta y toma de decisión, ya que las células del cerebro no reciben suficiente cantidad de sangre oxigenada. Una pequeña deshidratación puede afectar negativamente en la capacidad de concentración, provocando incluso dolores de cabeza y hasta mareos. Además, ayuda a mantener un buen estado de ánimo y una actitud positiva ante los problemas y esfuerzos necesarios para superar los obstáculos del día a día.

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