Secretos de una buena exfoliación

Como siempre os comento, la exfoliación es el paso previo fundamental de cualquier tratamiento facial y corporal, con ella  preparamos la piel, la despojamos de impurezas y le damos uniformidad. No realizar bien una exfoliación supone que el resultado del tratamiento no sea el deseado.

Por eso recibo muchas preguntas sobre cómo realizarla de forma correcta, en el post de hoy espero resolver todas vuestras dudas.

Lo primero de todo es elegir el producto adecuado, no es lo mismo exfoliar la cara que  el cuerpo y en el caso concreto de la cara debemos tener en cuenta que sea adecuado a nuestro tipo de piel (seca, mixta, grasa o sensible).

Antes de empezar a exfoliar la piel tenemos que limpiar bien la zona que vamos a tratar y dejaremos la piel húmeda. De esta forma conseguiremos extender mejor el producto y la eliminación de células muertas será más efectiva.

A la hora de aplicar el exfoliante en el rostro, lo masajearemos de forma suave, sin apretar demasiado, formando círculos y siempre con movimientos ascendentes para activar la circulación. No olvides la zona T y  jamás lo apliques en el contorno de ojos.

En el cuerpo, también masajearemos en círculos ascendentes de forma suave. En zonas como los codos o pies deberemos incidir más, y en zonas más delicadas, como el pecho menos.

A la hora de retirarlo, usaremos agua fría para cerrar los poros de la piel y activar su luminosidad. Para no enrojecer más la piel, nos secaremos con ligeros toques de toalla.

Una vez seca, es fundamentar hidratar la piel. Tras este tratamiento conseguiremos que el serum y la crema hidratante My Cream penetren mejor en las capas más profundas.

Tal y como hemos hablado en post anteriores, el uso de las mascarillas hacen que la exfoliación una vez a la semana, sobre todo si tenemos la piel grasa, sea la frecuencia ideal.

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